¿Viste lo que pasa cuando un hombre te dice que no le gusta cómo te manejás en la cama con él? Cómo se siente y lo que te pasa. Y eso que hacés vos de esmerarte más, y tratar de complacerlo y aprender, y hacer lo que sea que quiera que hagas, aunque te sientas torpe, o una cosa, o no del todo cómoda? ¿Viste cómo esperás algún tipo de respuesta o reciprocidad? ¿Como pensás o sentís – o en realidad más bien esperás – que eso te pueda acercar más, que te pueda ayudar a comunicarte mejor y a conocerte y que te conozca?¿Viste como no pasa?

Bueno.

¿Notaste lo que pasa cuando VOS le planteás a tu compañero que no te gusta cómo se maneja él en la cama contigo? ¿Viste que o bien se enoja, o bien se desmorona y seguro, seguro, se aleja?

Bien. ¿Sabés por qué pasa eso?

Porque la mayoría, contrariamente a lo que dicen las películas y el historio, son individuos bastante cobardes. Nosotras, no solo por valentía sino por costumbre, estamos preparadas a que se nos cuestione, se nos critique, se nos vea como alguien a quien hay que enseñarle todo. No nos parece tan terrible. Aprendimos a hacerlo – quizás demasiado – nosotras mismas y no se nos cae ningún anillo por cuestionar lo que sabemos, lo que hacemos y cómo nos movemos. Pero ellos no.
Por eso cuando vos cuestionás, criticás, enseñás, ellos se alejan.

Porque ellos están entrenados para entrar a la cama como un cliente entra a un video club porno, a un supermercado o a un putero, y les cuesta ver que eso que tienen delante, debajo, encima, es gente.
Por eso, cuando vos esperás igualdad y reciprocidad, ellos se alejan.

Porque para ellos, el único que ESTÁ AHÍ es él. Vos sos eso que se mira, que se usa, que se goza. Porque para ellos, vos sos la cosa y las cosas no opinan.
Por eso, cuando opinás, ellos se alejan.

Porque para ellos, a pesar de que la tele y el historio (otra vez esos dos) nos digan que son curiosos, investigadores, emprendedores, APRENDER no es una opción. No van a aprender de vos. Porque vos, para ellos, sos la cosa.
Por eso, cuando parece que tenés algo que ellos podrían aprender de vos, se alejan.

Porque ellos entran a la cama a buscar algo concreto, en general una chupada de pija o alguna otra práctica en la que, en la medida de lo posible, él sea el sujeto y vos la cosa. Pero sobre todo entran a buscar un orgasmo. Por eso, cuando acaban se acaba todo.
Y contrariamente a lo que te dice la tele y el historio, la mayoría de ellos no son individuos curiosos y juguetones. Son con ser va do res. Hasta el más degenerado. Sobre todo el más degenerado en realidad, porque no hay nada más tradicional que replicar lo que dice la tele masivamente pornificada que a vos te gusta. Porque tu manera de sentir no conforma con SU idea de lo que es coger.
Por eso, cuando ven que hay un parque de diversiones y que no saben cómo se entra, en lugar de preguntarte, se alejan.

Lo mejor de todo, entre todo el dolor (porque por algún motivo nos duele a nosotras que ellos sean unos peleles) y las dudas y la frustración que da saber que una para ellos no es gente, y la pena de que nuestra fantasía de una relación no se cumple ni se va a cumplir, es que nosotras sí podemos y queremos (y lo hacemos) aprender (nos), conocer(nos) y saber cómo y qué nos hace disfrutar.

El único obstáculo viene a ser el programita que nos quiere convencer de que nuestras únicas opciones son frustrarnos en silencio o hablar y quedarnos solas. Y claro, la estúpida idea de que estar sin ellos es estar solas.

Estar en una relación desigual es estar sola.
Estar sola estando con alguien es bastante peor que estar sola, porque además de estar sola, es estar presa.

Y vos no estás hecha para estar presa.

Desafiliate. Salvate.

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